Sentada bajo un árbol en el parque, escuchando música, escribiendo frases que se me vienen a la mente y comiendo pelotitas de colores...
Se sentó cerca de mi, apoyado en el mismo árbol mirándome, sentí su aroma en el aire y cerré los ojos para verlo en mi mente y sonreí, cuando los abrí el estaba frente a mi, sonriendo como yo lo hacía.
- que haces aquí?- lo interrogué
- quería verte y pensé que estarías aquí- me respondió sin dejar de mirar mis ojos
Estuvimos en silencio un rato, mirándonos uno al otro, ¿qué será lo que tendremos que no podemos dejar de mirarnos?, es como una droga para cada uno la mirada del otro.
Me acarició la mejilla y me dijo lo bonita que estaba. Se acercó hasta que teniamos frente con frente, nariz con nariz.
-por qué haces esto? le pregunté
-porque me gusta ver lo nerviosa que te pones
-por qué crees que me pongo nerviosa?
-porque te conozco y sé que te pones nerviosa
-igual que tú
-igual que yo
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