En una tarde oscura,
entre mis cosas te vi.
Esa tarde, como ninguna,
un amor descubrí....
Hoy necesito tus caricias
y extraño hasta tu voz.
Se me escapan sonrisas,
pues por ti estoy mejor.
Cierro los ojos, ¡te veo!
Ya estás en mi corazón,
porque olvidarte no puedo
sin perder la razón.
Pollingo
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