Iba en la micro "cuncuna", en esos asientos en que vas de revés, mirando el paisaje, no muy lindo por lo demás, escuchando música, cuando siento que alguien se sienta junto a mi, me da un gran susto, se sentó muy bruscamente, y me da cosa mirar asi que sigo mirando por la ventana.
Un largo rato después se acerca a mi sigilosamente, me desconecta de la música en la que iba sumergida y me dice infantilmente buh!
- que haces aquí?-le pregunté
- será el destino que se empeña en juntarnos-sonrió
- ah si?
- sip
- y dónde vas?
- dónde vayas tú está bien
- entonces no es el destino, me estas siguiendo!
- no no no, yo sólo quería salir y te vi en la micro y subí
- bueno, pues yo me bajo aquí-concluí
La verdad es que me siguió de todos modos, así que hice mi vida y a lo que iba, compré un libro y me fui a sentar bajo el mismo árbol en el que me sentaba a leer desde hace más de dos años, él por supuesto se sentó junto a mi en silencio, sabía que me había molestado por su actitud detectivesca...
- no te enojes conmigo-me pidió
- no me enojo
- tienes esa cara de "estoy enojada pero no te digo"
- cómo sabes tú?
- porque te conozco más de lo que crees
- ah si?
- sip, se que te gusta venir a leer acá, que vienes todos los sábados luego de haber comprado un
libro en San Diego
- ah! pero eso lo saben todos
- pero sólo yo sé que vienes acá y que llevas dos años y tres meses viniendo a leer bajo este
mismo árbol
- puede ser...
- puede ser...
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